lunes, 8 de noviembre de 2010
Respuesta
Sentada a solas
en el jardín... quedé absorta.
Confesándome a mi misma...
que respuesta te daria...
Las rosas rojas, muy curiosas,
con sus pétalos se inclinaban...
preguntándose entre ellas,
lo que a mí me sucedía.
Los jazmines blancos,
muy orgullosos estaban,
porque tenían una exquisita fragancia,
que a todo el jardín... perfumaban.
Los claveles y azhares,
entre ellos conversaban,
se mostraban tan seguros,
del problema comprender.
Al tiempo de permanecer ahí...
Tus pasos llegué a percibir...
Tus brazos enlazaron mi cintura,
y en un instante muchos besos me diste,
en aquel hermoso jardín.
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