Una confesión de amor desesperado,
con un poema y flores carmesí,
en la puerta de tu casa,
las dejé con la esperanza
de una promesa que no llegaba a mí.
Apenas te ví, comprendí
que sería tu cautivo para siempre,
¿Cómo sería posible?... ¿Esto a mí?
Este incontrolado frenesí por tí.
No pude olvidar tu rostro angelical
tus suaves manos, acariciando...
tus cabellos negros,
tan profundos como el oscuro mar.
¿Qué no sé de tí?...
Lo sé... y hace tiempo...
pero preso estoy de tí,
en tu busca voy al fín.
sin respuesta...
en delirio apasionado...
corro a tu lado... bandonado.

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