cuantos recuerdos me traen
del dulce color de la miel,
del brillo del sol por doquier.
Esas mañanas de ámbar
que entibian mi alma,
despierto con luz en la ventana...
mis brazos añoran tu cálidez.
El amor con su suave brisa
al ocaso y en la caída del astro Rey.
Mi mirada se pierde en el horizonte,
evoco tu nombre una y otra vez...
La lluvia es dulce, breve y tenue,
mojan mi vestido, sombrero y piés.
Corro en tu busca... sé que me esperas.
Tus cabellos dorados... estás frente a mí.
La playa en la fresca noche
es profunda, oscura e inmensa.
Tan quieta y silenciosa...
se ve a lo lejos un faro
con sus guiños de luces.
Verano... juventud, amor y melodía.
Tardes solitarias de siestas,
descanso entre tus brazos...
Tú y yo... el dulce calor.

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