Tus caricias, sabe Dios cuanto las necesito...
de tus caluidas manos, envolverme toda
igual que aquel terciopelo rosado
que rozaron tus dedos, con aquella rosa
con la cual galantemente, adornaste mis cabellos.
Me diste infinitas caricias de miel,
endulzaron mi alma y a todo mi ser,
evocando tu sonrisa... tu mirar...
no puedo olvidarte... tus caricias...
demando en una súplica... pronto ya...
Las azucenas que aquella noche
fueron testigos de aquel furtivo amor...
para tí fue odo un juego...
para mí, tu amor un don del Señor.
Todo fue como un sueño...
todo aquel bello amor,
que tan rápido pasó, corazón...
tus promesas y tus olvidos
menos tus caricias...
que en mí... quedó.
De tus labios mentirosos
de tu entrega sin razón.
De mis labios... "Mil te quiero"...
De tus manos, tus caricias...
que mi alma tanto anhelan
rápidamente otorgarte mi perdón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario